domingo, 2 de fevereiro de 2014

Philip Seymour Hoffman, el largo camino del camaleónico actor

 

Philip Seymour Hoffman, el largo camino del camaleónico actor


El ganador del Óscar dio vida a múltiples personajes durante su historia en Hollywod, que culminó hoy con su fallecimiento

   

ÁNGEL HUGO PILARES @angelhugo
La primera vez en que a Philip Seymour Hoffman se le tomó en serio como actor protagónico, se llevó un Óscar. En ese entonces pesaba 110 kilos, su novia estaba embarazada y ambos, lo confesó él en alguna entrevista, iban poniéndose "enormes a la vez".
Hasta ese 2005 era un actor semidesconocido. Un actor secundario lleno de pequeños aciertos y uno que otro elogio. Cargaba apenas con una nominación del sindicato de actores por "Flawless", donde interpretó a un drag queen que debe hacer amistad con un violento y homofóbico ex marine personificado por Robert De Niro.

 
EL LARGO CAMINO A CAPOTE
Para llegar a ser capote, Philip Seymour Hoffman había sido un abogado en "La Ley y el Orden" catorce años antes. Ese mismo año trabajaba en un minimercado cuando debutó como protagónico en un largometraje con la comedia "Triple Bogey on a Par Five Hole".

A partir de ahí su carrera se decantaría, al menos por un tiempo, como la de un actor secundario. Apenas al año siguiente participó  en "Perfume de mujer", pero su primer filme taquillero sería "Tornado" junto a Helen Hunt, en 1997. Ese mismo año aparecería "Boogie Nights" como Scotty J., un tímido homosexual que es parte de una productora de películas pornográficas.


Philip Seymour Hoffman en "Boogie Nights". (Foto: Página oficial)
Luego haría de rígido médico que comparte habitación con "Patch Adams" (1998), de un travesti en "Flawless" (1999), de un enfermero en "Magnolia" (1999) y un yuppie que le roba el show a los protagonistas en "El talentoso Sr. Ripley" (1999).
El 2000 lo recibió como periodista de una revista de rock en "Casi famosos" y esperó hasta el 2002 para actuar en una película escrita por su hermano Gordy Hoffman, "Con amor, Liza". Eso fue en un año de agenda copada en la que hizo, entre otros, de un periodista inescrupuloso que es quemado en vida en "El dragon rojo", o de  un tímido profesor de instituto enamorado de una de sus alumnas en "La hora 25". En 2004, en cambio, su papel sería el de un divertido actor venido a menos, conocido por un único filme llamado "Lágrimas de cocodrilo" en "Mi novia Polly", junto a Ben Stiller.
DESPUÉS DE CAPOTE
Pero todo sería la preparación de, acaso, el papel de su vida. Personificar a Truman Capote le valió el premio del Sindicato de Actores, el Globo de Oro y el premio Oscar al Mejor Actor, pero también el reconocimiento de los cinéfilos que lo habían visto apenas relevante.

A partir de su representación del periodista genial y polémico, empezaría a reconocerse a Philip Seymour Hoffman como lo que es, un actor capaz de hacer infinidad de papeles con la misma intensidad: fue Owen Davian en "Mission: Impossible III", Gust Avrakotos en "La guerra de Charlie Wilson" (nominación al Óscar de por medio), Caden Cotard en "Synecdoche, New York" y el padre Flynn, acusado de abusar sexualmente de un estudiante, en "La duda" (con otra nominación).

 
Luego se le aclamó por hacer de Art Howe, el entrenador de béisbol de "Moneyball" y lo nominaron de nuevo al Óscar como Mejor actor de reparto por su papel de Lancaster Dodd en "The Master", una película inspirada en la vida del gurú de la cienciología. Pero lo que ahora queda en suspenso en lo que ocurrirá con su papel en “Los juegos del Hambre”, donde interpretaba a Plutarch Heavensbee, un personaje importante dentro de la saga.
"Fue un largo camino hasta llegar a un tamaño en el que podía meterme en los trajes que llevaba Capote", dijo en su momento Hoffman tras ganar el Óscar. Su largo camino, lamentablemente, ha terminado.

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